Por: Pedro Antonio García Obando
Director CliC
Con el título en mención la editorial Península publicó en el año 2019 esta obra del escritor y periodista británico Douglas Murray, subtitulada “Cómo las políticas de identidad llevaron al mundo a la locura”.
Es un libro fascinante en cada tramo argumentativo, riguroso en sus tesis, exquisito en sus ejemplos y aleccionador frente a la masa enloquecida, en especial frente a esa que ya no quiere escuchar argumentos porque su condición de víctima la excusa de tener que pensar.
“Ser víctima es ya una aspiración, una etiqueta que nos eleva moralmente y que nos ahorra tener que argumentar nada”.
Como recuerda el autor:
“La víctima no siempre tiene razón, no siempre tiene que caernos bien, no siempre merece elogio y, de hecho, no siempre es víctima”.
La lógica de la identidad
Murray se pregunta cómo llegamos a este punto: en qué momento las identidades se acumularon hasta convertir la pertenencia en argumento suficiente para exigir derechos, y cómo estas mismas identidades terminaron atacando con el mismo odio que criticaban.
Se plantea un escenario donde la polarización es total: o se está a favor, o se es automáticamente enemigo.
La legitimación del odio
Para la masa enfurecida, el lenguaje agresivo se justifica bajo la condición de víctima. El libro presenta múltiples ejemplos donde opiniones, bromas o posturas han generado consecuencias desproporcionadas.
En este contexto, incluso hechos cotidianos pueden interpretarse bajo lentes ideológicos extremos.
Lo privado convertido en bandera pública
El autor plantea una inquietud clave: ¿por qué aspectos profundamente personales, como las preferencias sexuales, pasaron a ser elementos centrales del discurso político?
Resulta llamativo que lo íntimo se convierta en identidad pública y, desde allí, en base para la exigencia de reconocimiento social.
Una crítica desde dentro
El propio autor —homosexual declarado— cuestiona que su identidad sexual sea utilizada como lente para interpretar sus ideas. Su obra no es una defensa de una causa particular, sino una crítica a la superioridad moral basada en identidades.
El derecho a elegir
Uno de los argumentos más provocadores del libro es la defensa del derecho a elegir libremente la orientación de vida, incluso si esto implica cambiar decisiones anteriores.
Sin embargo, señala que ciertos sectores no aceptan esa libertad cuando contradice sus postulados.
La caída de los grandes relatos
Para Murray, la crisis actual está ligada a la desaparición de grandes marcos de sentido: la idea de progreso, la confianza en la razón o las tradiciones religiosas han perdido fuerza.
En su lugar, emergen identidades fragmentadas desde las cuales se interpreta el mundo, muchas veces al margen del pensamiento racional.
Conclusión
Se trata de un libro polémico que funciona como contraargumento frente a quienes se consideran moralmente superiores sin necesariamente serlo.
Una obra que invita a cuestionar, debatir y, sobre todo, a recuperar el valor del pensamiento crítico.