En Malabarista nervioso, Luis Miguel Rivas ofrece un conjunto de relatos que, aunque no comparten protagonistas ni una unidad temática, están atravesados por la sensación de que todo puede derrumbarse en cualquier momento. Los personajes enfrentan pequeñas decisiones que los ponen al borde del precipicio: un fantasma que toma conciencia de su condición, un padre que debe elegir entre su hijo y su trabajo, un militante comunista que inventa milagros con una arepa, o amigos que se comunican incluso desde la muerte a través de correos electrónicos. Cada cuento despliega un narrador distinto, con tonos que van desde lo solemne hasta lo humorístico, generando un mosaico de voces que reflejan la diversidad de la experiencia humana.