{"id":2925,"date":"2026-08-25T15:18:54","date_gmt":"2026-08-25T15:18:54","guid":{"rendered":"https:\/\/lecturaclic.com\/?p=2925"},"modified":"2026-08-25T15:21:11","modified_gmt":"2026-08-25T15:21:11","slug":"estamos-enfermos-o-vivimos-en-una-sociedad-que-nos-enferma","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/lecturaclic.com\/joven\/estamos-enfermos-o-vivimos-en-una-sociedad-que-nos-enferma\/","title":{"rendered":"\u00bfEstamos enfermos o vivimos en una sociedad que nos enferma?"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Ensayos CLiC | Cuatro libros, un problema<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Nunca hab\u00edamos dispuesto de tantas palabras para nombrar lo que nos pasa. Ansiedad, estr\u00e9s, agotamiento, trauma, trastorno, s\u00edndrome, riesgo, diagn\u00f3stico. Tampoco hab\u00edamos contado con tantos conocimientos sobre el cerebro, el cuerpo y la conducta. Y, sin embargo, pocas \u00e9pocas parecen haber estado tan preocupadas por determinar si sus individuos est\u00e1n bien. La paradoja merece una pregunta: \u00bfcomprendemos mejor el sufrimiento humano o estamos convirtiendo en enfermedad una parte cada vez mayor de la experiencia de vivir?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>Vivir en tiempos turbulentos<\/em>, de Zygmunt Bauman;&nbsp;<em>La era de la ansiedad<\/em>, de Roberto Palacio;&nbsp;<em>La era del diagn\u00f3stico<\/em>, de Suzanne O\u2019Sullivan; y&nbsp;<em>Antropolog\u00eda de la enfermedad<\/em>, de Fran\u00e7ois Laplantine, permiten abordar esta pregunta desde cuatro perspectivas que terminan encontr\u00e1ndose. Le\u00eddos conjuntamente, desplazan el problema desde el individuo hacia algo mucho m\u00e1s amplio: la relaci\u00f3n entre la sociedad que habitamos y las formas en que aprendemos a sufrir, enfermarnos y explicarnos lo que nos ocurre.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Bauman proporciona el escenario. Vivir en tiempos turbulentos significa habitar un mundo en el cual aquello que proporcionaba continuidad \u2014el trabajo, las instituciones, los v\u00ednculos, las identidades y las expectativas de futuro\u2014 pierde estabilidad. La incertidumbre deja de ser una interrupci\u00f3n ocasional y se convierte en una condici\u00f3n permanente de la existencia (Bauman &amp; Haffner, 2017). Cada individuo debe decidir, adaptarse, anticiparse, reinventarse y asumir como propia la responsabilidad de construir una vida dentro de circunstancias que controla muy poco.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La libertad adquiere entonces una extra\u00f1a contrapartida: la obligaci\u00f3n de acertar.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Es all\u00ed donde Bauman encuentra a Palacio.&nbsp;<em>La era de la ansiedad<\/em>&nbsp;permite pensar una caracter\u00edstica decisiva de nuestro tiempo: buena parte de nuestro sufrimiento procede no de aquello que est\u00e1 ocurriendo, sino de aquello que podr\u00eda ocurrir. La ansiedad anticipa. Convierte el futuro en una presencia inquietante dentro del presente. El ser humano imagina escenarios, calcula riesgos y trata de prepararse para acontecimientos que quiz\u00e1 nunca sucedan (Palacio, 2024).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La pregunta habitual es: \u00bfpor qu\u00e9 estoy ansioso? Estos dos libros juntos permiten formular otra: \u00bfqu\u00e9 clase de sociedad necesita individuos permanentemente alerta ante lo que puede suceder?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El cambio no es menor. Si la incertidumbre constituye una caracter\u00edstica del mundo contempor\u00e1neo, ciertas formas de ansiedad no pueden entenderse \u00fanicamente mirando hacia el interior del individuo. Tambi\u00e9n habr\u00eda que mirar las condiciones en las que vive. La precariedad, la competencia, la aceleraci\u00f3n, la exposici\u00f3n permanente a informaci\u00f3n y la exigencia de administrar exitosamente la propia existencia forman parte del paisaje emocional contempor\u00e1neo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero cuando el malestar persiste queremos saber qu\u00e9 tenemos. Y pocas cosas tranquilizan tanto como encontrar un nombre.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Aqu\u00ed aparece&nbsp;<em>La era del diagn\u00f3stico<\/em>. O\u2019Sullivan no niega el extraordinario valor del diagn\u00f3stico m\u00e9dico; interroga algo m\u00e1s sutil: nuestra creciente necesidad de clasificar experiencias, comportamientos y sufrimientos mediante categor\u00edas diagn\u00f3sticas. El nombre puede producir alivio porque organiza lo incomprensible y abre posibilidades de tratamiento. Pero tambi\u00e9n puede modificar profundamente la relaci\u00f3n de una persona consigo misma (O\u2019Sullivan, 2025).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Existe una diferencia enorme entre decir \u00abme ocurre algo\u00bb y comenzar a pensar \u00abesto que me ocurre define lo que soy\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El diagn\u00f3stico, por tanto, no pertenece exclusivamente al territorio de la medicina. Tambi\u00e9n entra en nuestra identidad y en nuestras narraciones personales. Y es justamente en este punto donde&nbsp;<em>Antropolog\u00eda de la enfermedad<\/em>&nbsp;ampl\u00eda el problema. Laplantine muestra que la enfermedad nunca es solamente un acontecimiento biol\u00f3gico. Cada sociedad construye maneras de interpretar el dolor, explicar sus causas, imaginar la curaci\u00f3n y determinar qu\u00e9 considera normal o patol\u00f3gico. El cuerpo enferma, pero el ser humano interpreta ese cuerpo desde una cultura (Laplantine, 1999).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los cuatro libros pueden entonces leerse como partes de una misma secuencia: una sociedad produce determinadas condiciones de incertidumbre; esas condiciones participan en determinadas experiencias emocionales; el individuo busca categor\u00edas para comprenderlas; y la cultura proporciona los lenguajes mediante los cuales aprende a reconocerse como sano o enfermo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esta secuencia conduce a una cuesti\u00f3n especialmente inc\u00f3moda: \u00bfpuede una sociedad producir malestar y despu\u00e9s diagnosticarlo exclusivamente como problema del individuo?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Una persona puede experimentar angustia ante la precariedad laboral, el aislamiento, la competencia, la incertidumbre econ\u00f3mica o el debilitamiento de sus v\u00ednculos. Pero cuando ese sufrimiento llega a una consulta, quien ocupa la silla es una persona. La sociedad no aparece en la historia cl\u00ednica. Aparecen s\u00edntomas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esto no significa negar la enfermedad ni desconfiar de la medicina. Significa algo m\u00e1s exigente: comprender simult\u00e1neamente las dimensiones biol\u00f3gicas, psicol\u00f3gicas, sociales y culturales del sufrimiento humano. Tan reduccionista ser\u00eda considerar toda angustia como producto de la sociedad como convertir cualquier malestar en una patolog\u00eda individual.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Entre esos extremos se encuentra una persona que posee cuerpo y cerebro, pero tambi\u00e9n lenguaje, relaciones, memoria, expectativas y una \u00e9poca hist\u00f3rica.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Quiz\u00e1 por eso la pregunta m\u00e1s inquietante que dejan estas cuatro obras no sea cu\u00e1ntos trastornos existen, sino qu\u00e9 entendemos actualmente por estar bien. Una sociedad que exige productividad, adaptaci\u00f3n, estabilidad emocional, \u00e9xito, sociabilidad y capacidad permanente de respuesta puede terminar estableciendo un ideal de normalidad tan exigente que cualquier desviaci\u00f3n comience a parecernos sospechosa.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Entonces aparece una \u00faltima paradoja: podr\u00edamos terminar enferm\u00e1ndonos tambi\u00e9n por el esfuerzo de comprobar permanentemente que estamos sanos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En el componente Acceso de CLiC, poner estos cuatro libros en relaci\u00f3n no pretende sustituir su lectura. Hace justamente lo contrario: construye entre ellos un problema que obliga a regresar a cada obra con nuevas preguntas. Bauman conduce hacia Palacio; Palacio hace necesario leer a O\u2019Sullivan; O\u2019Sullivan encuentra en Laplantine una pregunta que desborda la medicina. El encuentro entre los libros transforma as\u00ed la biblioteca en un espacio de interrogaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y despu\u00e9s de ese encuentro queda una pregunta dif\u00edcil de abandonar:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">cuando sentimos que algo no funciona bien dentro de nosotros, \u00bfestamos seguros de que el problema est\u00e1 solamente dentro?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Referencias<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Bauman, Z., &amp; Haffner, P. (2017).&nbsp;<em>Vivir en tiempos turbulentos: Conversaciones con Peter Haffner<\/em>. Paid\u00f3s.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Laplantine, F. (1999).&nbsp;<em>Antropolog\u00eda de la enfermedad<\/em>. Ediciones del Sol.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">O\u2019Sullivan, S. (2025).&nbsp;<em>La era del diagn\u00f3stico<\/em>. Ariel.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Palacio, R. (2024).&nbsp;<em>La era de la ansiedad<\/em>. Ariel.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Ensayos CLiC | Cuatro libros, un problema Nunca hab\u00edamos dispuesto de tantas palabras para nombrar lo que nos pasa. Ansiedad, estr\u00e9s, agotamiento, trauma, trastorno, s\u00edndrome, riesgo, diagn\u00f3stico. Tampoco hab\u00edamos contado con tantos conocimientos sobre el cerebro, el cuerpo y la conducta. 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