Mónica Müller reconstruye la historia de su padre, un inmigrante alemán que llegó a la Argentina y construyó una vida marcada por el silencio, la identidad y el desarraigo. Con una prosa emotiva y reflexiva, la autora indaga en las tensiones entre dos culturas, la memoria familiar y la pregunta sobre quiénes somos a partir de quienes nos precedieron. Un relato íntimo y universal sobre la herencia, la pertenencia y el amor filial que atraviesa generaciones y fronteras.