Adela Cortina analiza una de las formas de discriminación más extendidas y menos visibles de nuestro tiempo: el rechazo a las personas pobres. La autora muestra cómo las sociedades suelen aceptar con relativa facilidad la diversidad cultural, religiosa o étnica, pero mantienen profundas barreras frente a quienes carecen de recursos económicos. A través de ejemplos y reflexiones filosóficas, explica las implicaciones éticas y políticas de este fenómeno y defiende la necesidad de construir comunidades más inclusivas. Es una obra fundamental para comprender las relaciones entre pobreza, dignidad humana, ciudadanía y democracia.